Ohne Musik wäre das Leben ein Irrtum

Lemmy (2010)

El pasado fin de semana disfruté en compañía de unos amigos de este documental, un interesante retrato de Lemmy Kilmister, verdadera leyenda del rock, padrino del metal (especialmente del thrash) e inamovible líder durante los últimos 35 años de Motörhead. Un tipo que recuerda una época en la que el rock no existía (sólo las canciones de Rosemary Clooney), que vio a los Beatles en directo en The Cavern antes de que se hicieran famosos o que fue roadie de Jimi Hendrix en los 60 y que, aparentemente indestructible a pesar de (o gracias a) el Jack Daniels y el tabaco, sigue grabando discos y colaboraciones a un ritmo envidiable y saliendo de gira año tras año.

De manera algo deslavazada, el documental va alternando escenas de la vida cotidiana de Lemmy en Los Angeles con grabaciones de lo más destacado de su carrera y entrevistas a un buen número de músicos: admiradores todos y, en muchos casos,  colaboradores a lo largo de los años. Así, vamos saltando de su debut con los Vickers en 1965 a alguna de las múltiples anécdotas que sólo alguien como él puede generar (impagables, por ejemplo, la historia del “short” vaquero que relata Scott Ian de Anthrax o los consejos paternos de Lemmy acerca del uso de las drogas); de su época como bajista en los reyes del space rock, los Hawkwind, a las declaraciones de gente tan dispar como Dave Grohl, Metallica, Mick Jones o Jarvis Cocker; del nacimiento de Motörhead (bautizada por algún crítico con escasa presciencia como “la peor banda del mundo”) a las improvisadas exhibiciones de dagas, espadas, parafernalia nazi o cualquier otro objeto de los innumerables que atiborran su barato apartamento cerca de Sunset Strip; de las partidas en la máquina de trivial del mítico Rainbow Bar o en las tragaperras de Las Vegas a sus salidas ocasionales para grabaciones, entrevistas o paseos en tanque por el monte; de la rutina en el autobús durante las giras a las explicaciones de por qué su sonido de bajo es diferente al resto…

De todo ello emerge la estampa de un tipo que sólo puede describirse con un calificativo: auténtico. Alguien que ha encontrado hace tiempo todo lo que le gusta y que piensa seguir disfrutando de ello mientras que el cuerpo aguante, que mira a un pasado fabuloso con cierta nostalgia pero sin dejar que lo ya irremediable le afecte, sencillo en el trato personal y alejado de cualquier clase de divismo o de glorificación de su estilo de vida 100% rock, alguien que hace que coleccionar objetos nazis o disparar tanques en el bosque parezcan aficiones comunes e inofensivas…Y, sobre todo, alguien que ha tenido un significativo impacto en la música popular (mucho mayor de lo que comúnmente es conocido) y a quién sus compañeros de oficio respetan y admiran. Para mí, la actitud fascinada de los miembros de una banda tan formidable como Metallica (Lemmy bromea en un momento del documental con Billy Bob Thornton acerca de un cheque de 100 mil dólares que le llego a casa cuando los de San Francisco hicieron unas versiones de sus temas) comportándose como incrédulos debutantes mientras tocan junto a su ídolo lo dice todo. ¡Larga vida a Lemmy!

 

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2 comentarios

  1. Javi Lorca

    Qué grande… había visto este documental hace un tiempo en la 2, aquel día estuve a punto de mandarte un mensaje para que lo pusieras!! 🙂 Muy grandes las conversaciones con su hijo, a quien habla como si fuera un colega más. Es cierto que Lemmy no es suficientemente reconocido fuera del círculo del rock/metal. Long live Lemmy!!

    16/03/2012 en 00:07

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