Ohne Musik wäre das Leben ein Irrtum

Town Called Malice – The Jam (1982)

Better stop dreaming of the quiet life –
cos it’s the one we’ll never know
And quit running for that runaway bus –
cos those rosey days are few
And – stop apologising for the things you’ve never done,
Cos time is short and life is cruel –
but it’s up to us to change
This town called malice.

Rows and rows of disused milk floats
stand dying in the dairy yard
And a hundred lonely housewives clutch empty milk
bottles to their hearts
Hanging out their old love letters on the line to dry
It’s enough to make you stop believing when tears come
fast and furious
In a town called malice.

Struggle after struggle – year after year
The atmosphere’s a fine blend of ice –
I’m almost stone cold dead
In a town called malice.

A whole street’s belief in Sunday’s roast beef
gets dashed against the Co-op
To either cut down on beer or the kids new gear
It’s a big decision in a town called malice.

The ghost of a steam train – echoes down my track
It’s at the moment bound for nowhere –
just going round and round
Playground kids and creaking swings –
lost laughter in the breeze
I could go on for hours and I probably will –
but I’d sooner put some joy back
In this town called malice.

Mejor dejar de soñar con la vida tranquila –
porque es la que nunca conoceremos
Y dejar de correr tras ese autobús que se escapa –
porque son pocos esos días felices
Y – dejar de pedir perdón por las cosas que nunca has hecho
Porque el tiempo es breve y la vida es cruel –
pero depende de nosotros cambiar
Esta ciudad llamada malicia

Filas y filas de furgonetas abandonadas
muriendo paradas en el patio de la lechería
Y cien amas de casa solitarias abrazan botellas de leche
vacías contra sus corazones
Tendiendo en la cuerda a secar sus viejas cartas de amor
Es suficiente para hacer que dejes de creer cuando las lagrimas llegan
violentamente
En una ciudad llamada malicia

Lucha tras lucha – año tras año
La atmósfera es una fina mezcla de hielo –
Estoy prácticamente helado como un muerto
En una ciudad llamada malicia

La fe de toda una calle en el asado del domingo
se estrella contra la cooperativa
Recortar en cerveza o en la ropa nueva de los niños
Es una decisión importante en una ciudad llamada malicia

El fantasma de un tren de vapor –  resuena más allá de mi vía
De momento no va a ninguna parte –
sólo da vueltas
Niños del patio y columpios chirriantes –
risa perdida en la brisa
Podría seguir durante horas y probablemente lo haga –
pero antes pondría de nuevo algo de alegría
En esta ciudad llamada malicia.

Al poco de comenzar este blog mi buen amigo @vitike, de la siempre interesante Curistoria, me animó a escribir una entrada sobre una de sus canciones favoritas: “Town Called Malice” de The Jam. Me comentó que se había dado cierta picaresca para que la canción llegase al número uno en las listas. Esto picó mi curiosidad y, siendo el tema también uno de mis favoritos, me dio la excusa perfecta para preparar esta entrada.

La “trampa” de la que me hablaba Manu fue que “Town Called Malice” se editó en febrero de 1982 en dos formatos diferentes: un 7” con “Precious” en la cara B y un 12” con una versión en directo de “Town Called Malice” y otra extendida de “Precious”. A la hora de contabilizar las ventas, ambas versiones fueron tratadas como una sola, lo cual llevó a la canción al número uno en detrimento de “Golden Brown” de los Stranglers. Esto hizo que EMI, la discográfica del grupo de Guildford se quejase sin obtener, al parecer, ningún resultado.

Acostumbrado a multitud de letras insulsas, debo reconocer que la de “Town Called Malice”, a la que nunca había prestado atención, está muy por encima de la media. Descubro que Paul Weller, además de un gran músico, era un letrista más que competente. La canción toma como inspiración la ciudad natal del grupo, Woking, al suroeste de Londres y más conocida hoy en día por ser la sede de Maclaren. Aunque, según Weller las experiencias, típicamente británicas, descritas, serían igualmente aplicables a cualquier suburbio ingles en la transición entre los 70 y los 80. Tal vez esta fuerte identificación con una época y lugar tan concretos, que impedía a cualquiera de fuera de las islas verse reflejado, fue la causa de que el grupo nunca triunfase en los Estados Unidos. Algo que no sería tampoco posible en el futuro pues, pocos meses después de la publicación de este disco, la banda se separó de manera definitiva. .

A pesar del tono nostálgico y ligeramente fatalista que desprende la letra el tema es tremendamente animado y resulta difícil no ponerse a bailar a lo Billy Elliot cada vez que suena. Todo en la canción es de primera calidad y encaja sin aparente esfuerzo. La extraordinaria línea de bajo cuyo inicio es calcado al “You Can’t Hurry Love” de las Supremes, la brillante melodía de órgano, la guitarra saltarina que acentúa las pegadizas estrofas (uno sabe que lo son cuando el grupo no puede evitar tararearlas a mitad de canción) interpretadas con gran potencia por un Paul Weller que, sólo por este tema, merece un lugar destacado en ese panteón del rock en el que, mucho más que el gran público, lo han colocado siempre la crítica y sus compañeros de oficio.

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Una respuesta

  1. ¡Qué buena canción y qué buena entrada! Yo tampoco conocía la letra y es cierto que describe bien el entorno, por ejemplo, en el que Billy Elliot crece. Leyendo esto cobra un valor extra ese ya de por sí magnífico trocito de la película.

    Un saludo y gracias por el curro 🙂

    18/12/2011 en 22:19

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