Ohne Musik wäre das Leben ein Irrtum

Archivo para noviembre, 2011

Exile Vilify – The National (2011)

“Exile Vilify” es un tema compuesto por The National para el videojuego “Portal 2”. Con la sospecha de que, con semejante banda sonora, no iba a ser un FPS tipo “Halo” o “Half-Life”, me fui a la Wikipedia donde descubrí que, efectivamente, se trata de un juego de plataformas en el que el protagonista debe resolver diversos puzzles mediante el uso de portales espaciales. No sé si el tono melancólico de la canción se ajusta mucho a esta temática  (por lo que he visto hay opiniones divididas al respecto), pero con lo que si encaja perfectamente es con esas tardes lluviosas de otoño (de las que este año apenas hemos disfrutado) en las que no apetece mucho más que ver llover tras los cristales.

La estructura del tema es bastante simple, centrada en un piano cuya obstinada melodía y acordes sirven de armazón sobre el que se sostiene, siempre contenida, la voz, poderosa aunque ligeramente vacilante, de Matt Berninger y del que amenazan constantemente con despegar, unas cuerdas oscilantes entre lo inquietante y lo lucífero,  y que aportan el plus emocional que acaba por redondear la composición.

Para el videoclip del tema la banda y los creadores del juego decidieron organizar un concurso. El premio: una guitarra Eastwood, firmada por el grupo, y merchandising del videojuego. Con estos alicientes, no podía esperarse otra cosa que vídeos de bajo presupuesto y gran originalidad. Como el ganador, rodado únicamente con un calcetín, algún billete de tren y ganas de caminar rodeado de bellos paisajes. El resultado, aunque admirable y bastante acorde a la complexión del tema, se me acaba haciendo un poco cansino cerca del final, algo que, afortunadamente, no ocurre con la parte musical.


Los 100 Guitarristas Más Grandes De Todos Los Tiempos

La revista Rolling Stone acaba de publicar una lista con los mejores guitarristas de todos los tiempos que debería ser lectura obligatoria para cualquier amante de las seis cuerdas. Para realizar la selección se ha contado con las opiniones de más de cincuenta músicos, productores y periodistas musicales, que, en algunos casos, hasta se han encargado de las reseñas. Así, por ejemplo, Mike Mcready de Pearl Jam escribe sobre Eddie van Halen, Keith Richards hace lo propio con Chuck Berry o Tom Morello de los Rage Against de Machine explica por qué nadie es capaz de sonar como Jimi Hendrix.

Más allá de preferencias personales y de ausencias que todos vamos a encontrar (yo, a bote pronto, echo en falta a gente como Kim Thayil, Adam Jones, Lee Ranaldo o Kirk Hammett) los cien seleccionados han hecho méritos más que suficientes para aparecer en una lista así, como bien se puede comprobar en la playlist de Spotify que acompaña al artículo y que contiene dos o tres temas de cada guitarrista. Os dejo con una genial interpretación del tema que estaba escuchando mientras escribía esta entrada: “Down By The River” de Neil Young.


 


Los videos de Chris Milk

A pesar de que presumo de buena memoria, no hay muchos directores de videoclips cuyo nombre recuerde. Y creo que con razón. La mayoría de los vídeos musicales son herramientas de promoción altamente desechables, cuya máxima aspiración es servir de golosina visual a quien escucha la canción en Internet o (cada vez menos) en televisión. Ideas de poco calado desarrolladas de manera simplona; imagenes del grupo en concierto, en el estudio, en el backstage o simplemente haciendo el chorra; coreografías donde el principal objetivo es enseñar la mayor cantidad de piel posible…

Sin embargo, hay directores que tratan al clip como un medio de expresión artística perfectamente válido y que, normalmente, acaban, tarde o temprano, plasmando sus imágenes en la gran pantalla. Spike Jonze, Michel Gondry, Anton Corbijn,…No son muchos pero, por suerte, a esta lista he tenido que añadir recientemente otro nombre: el de Chris Milk.

La primera vez que oí hablar de él fue como director de una pequeña joya llamada “Last Day Dream” (Sueño del último día) que, si no recuerdo mal, había ganado o participado en un festival de cine con obras de sólo cuarenta segundos. Aquel vídeo me impactó lo suficiente como para dejar una pequeña muesca en mi memoria. Ni idea de las veces que lo he visto pero aun no me he cansado de él. Me sigue conmoviendo. Y me maravilla cómo se puede condensar tanta emotividad en apenas veinte segundos de imágenes (el tipo se permite el lujo de dejar la mitad del tiempo la pantalla en negro). Sin duda pasarás mucho más tiempo de lo que dura el vídeo pensando en él.

Poco sabía yo que Milk era ya un consagrado director de clips, que había trabajado con gente como U2, Green Day, Courtney Love o Kanye West. Un tiempo después, descubrí que uno de mis videos favoritos de 2008 también era obra suya. “Who’s Gonna Save My Soul” de Gnarls Barkley. Una divertida, truculenta y enternecedora descripción de una ruptura sentimental. Creo que todo el que haya pasado por algo similar encontrará algunas de sus emociones del momento reflejadas en el protagonista.

Y en 2010 a Chris Milk se le quedo pequeño el concepto tradicional del vídeo musical. Aprovechando las nuevas tecnologías de Internet, dirigió un par de vídeos que extienden las fronteras del clip, liberado ya de su servidumbre hacia la televisión, abriendo las puertas a los personalización en base a las preferencias o circunstancias particulares de los espectadores.

El primero de estos dos videos fue “Ain’t No Grave” del último disco publicado en la serie “American” de Johnny Cash.  Para crearlo, Milk permitió a cualquier interesado dibujar desde su navegador de Internet uno de los fotogramas de un vídeo con imágenes de Cash. Una vez recopiladas suficientes versiones de cada fotograma, componer el vídeo es cuestión de elegir una secuencia de ellas y reproducirlas. Así, puede uno encontrar la versión del director, la versión preferida por los espectadores, la versión abstracta, la que más trazos tiene por imagen, la aleatoria,…. Y el vídeo, además de no tener una versión canónica, sigue en constante estado de evolución. Ahora mismo, cualquiera puede pasarse por www.thejohnnycashproject.com/ y añadir un nuevo dibujo que entrará a formar parte de innumerables versiones potenciales del vídeo. Como, por ejemplo, esta.

El segundo vídeo de 2010 fue el proyecto “The Wilderness Downtown” sobre el tema “We Used To Wait” del magnifico “The Suburbs” de Arcade Fire. Si el vídeo de Johnny Cash aun mantenía una estructura tradicional, aunque fácilmente mutable, este nuevo trabajo la abandona por una experiencia multimedia soportada por la herramienta Street View de Google y la tecnología HTML5, para que cada espectador pueda disfrutar de una versión propia y emocionalmente cercana. YouTube está lleno de variantes del vídeo en distintas localizaciones pero, si la casa donde creciste aparece en el Street View de Google Maps, te recomiendo vivamente que pases por la página del proyecto, añadas su dirección y disfrutes (ten en cuenta que sólo funcionará correctamente si usas el navegador Chrome de Google).

Lo último que sé de Chris Milk es que debutará en el cine con una historia basada en “Rome”: la colaboración entre Danger Mouse, el compositor Daniele Luppi, Jack White y Norah Jones. A pesar de la inspiración del disco, la película no será un spaghetti western sino más bien una historia de zombies. No es un genero que me apasione pero estoy seguro de que, con un director así, saldré contento del cine.


Blue Jeans – Lana del Rey (2011)

Es lamentable que cada comentario que uno encuentra sobre Lana del Rey deba comenzar con una discusión acerca de su autenticidad. Que si tiene managers y abogados, que si es una niña pija cuyo papá millonario le está pagando la carrera musical, que si es una falsa por ir ahora de princesita indie cuando hace unos años fracasó como artista mainstream, que si se ha hecho la cirugía estética, que si….Pareciera que el mundillo muiscal está dividido entre los tremendamente ofendidos porque les están intentando colar algo que no se ajusta a sus cánones de pureza tribal y aquellos que pasan el día inventando justificaciones pues no saben cómo hacerse perdonar su predilección por la californiana.

¿No es posible escuchar su música y simplemente decidir si nos gusta lo que oímos? Si es así disfrutemos de ella. Si no, cerremos el pico, por favor.

A mí me gusta lo que escucho. Más “Blue Jeans” que “Video Games”. El vídeo y la estética no me dicen mucho, pero cada vez que esa voz profunda y delicada se eleva, prometiendo y demandando amor eterno, algún pequeño fusible oculto en mi interior se funde. Y entonces, me olvido de todo lo que no sea ese sonido.

Y así, sin más, es como debería ser…

 

 


Especially Me – Low (2011)

Desde 1993 lleva Low editando discos y, a pesar de que su nombre me resulta tremendamente familiar desde hace mucho tiempo, no recuerdo ahora haber escuchado nada de ellos. Lo cual tiene fácil remedio con prodigios como este. Maravillosas las armonías y magistral el desarrollo obstinado, paciente y majestuoso del tema. Su nuevo trabajo “C’mon” ocupa ya un lugar preferente en mi lista de discos pendientes.